martes, 1 de noviembre de 2016

RECUPERACIÓN DE LA ODALISCA CON PANTALÓN ROJO DE MATISSE


Odalisque au pantalon rouge (Odalisca con pantalón rojo), 1925
Óleo sobre tela
61 x 73,5 cm
Colección Fundación Museos Nacionales/Museo de Arte Contemporáneo, Caracas


          Valor patrimonial de las colecciones
     El valioso patrimonio artístico resguardado en los museos venezolanos se ha ampliado con la adquisición de obras emblemáticas nacionales e internacionales. El Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (MACC) fundado en 1973 por Sofía Ímber, posee una de las colecciones de arte moderno y contemporáneo más significativas de Latinoamérica. Por tal motivo no es de extrañar que Henri Matisse quien encabeza el movimiento fauvista, con una producción que es capítulo ineludible en la historia del arte moderno, ocupe lugar privilegiado en esta colección con el óleo Odalisca con pantalón rojo (1925), obra comprada por Sofía Ímber a la galería Marlborough en Nueva York en 1981. 
Los museos concentran a través de sus colecciones parte de la memoria cultural de los pueblos, configurando en las salas de exposición un espacio de encuentro y de conocimiento para los visitantes. Es por ello, que la presencia de La Odalisca con pantalón rojo en el MACC posibilita al público nacional y de otras latitudes, mostrar una obra maestra de las vanguardias históricas, que reviste un carácter artístico universal, por la notoriedad de su autor, por los valores expresivos que contiene la obra, por el lugar que ocupa dentro de la trayectoria del artista, por ser referente del arte moderno.
La significación de este óleo tiene otra particularidad al formar parte de la serie de odaliscas realizada de manera sistemática por Matisse en un momento de su carrera en que su pasión por el desnudo y los temas orientalistas abarcan buena parte de su trabajo. La serie está formada por unas cien obras, siendo ésta la única presente en una colección latinoamericana. Todas estas cualidades enfatizan el valor de la Odalisca dentro de una institución venezolana, en la que ocupa lugar estelar. 
Se entiende que cuando una obra es incorporada a un museo adquiere una categoría patrimonial que la aleja de la circulación con fines mercantiles, pues en el contexto de los museos priva el valor artístico y espiritual para el goce y disfrute de la ciudadanía. El legado artístico de los principales representantes de las vanguardias históricas goza de un incuestionable reconocimiento colocándolos en la lista de los más buscados por coleccionistas, según estudios realizados en el campo de las subastas.[1] Como es de esperar, la Odalisca con pantalón rojo tiene suficientes méritos que le permiten el calificativo de pieza paradigmática, que puede despertar anhelos de posesión. Incluso el coleccionismo oficial y privado pudiesen estar motivados algunas veces por estas mismas aspiraciones, pero animados también por el altruismo y guiados por los principios que rigen la defensa del patrimonio cultural.

           Al encuentro de la Odalisca
       El anuncio de la desaparición y sustitución de la obra lo dio a conocer Rita Salvestrini, para entonces directora del Maccsi, en 2002. El contexto en el que se produce el desafortunado evento, está imbuido en un panorama cultural y político nacional de completa desestabilización y cuestionamiento desde las esferas oficiales del gobierno a todo el sector cultural. Con la labor de localización se desplegó una serie procesos adecuados a estos casos, llevados por las instituciones competentes en el área[2]aplicando las disposiciones legales relacionadas con la custodia y salvaguarda del patrimonio de la nación, especialmente en los casos de tráfico ilícito de obras con los que se buscó esclarecer los posibles escenarios en los que la obra original desapareció y fue canjeada por una copia. Según Marianela Balbi, autora del libro El rapto de la Odalisca (Aguilar, 2009), se plantean dos hipótesis. Una, que la desaparición se produce cuando es trasladada en calidad de préstamo al Salón de Alhajas en Madrid, España, entre septiembre de 1996 y enero de 1997. Otra, que fue hurtada de las bóvedas del Museo de Arte Contemporáneo entre los años 1999 y 2000. El escenario definitivo aún queda por dilucidar.

Original 
Odalisque au pantalon rouge (Odalisca con pantalón rojo), 1925
Óleo sobre tela
61 x 73,5 cm


Copia
Odalisque au pantalon rouge (Odalisca con pantalón rojo), 1925
Acrílico sobre tela de algodón
68,5 x 75,5 cm


Después de largos años de silencio -salvo el llamado de Balbi a través de su libro para rescatar del olvido el caso, y de otras manifestaciones como el performance de Violette Bule realizado frente al MACC- la obra es recuperada casi una década posterior a su desaparición, en 2012, en Miami, Estados Unidos. Las hipótesis del recorrido varían, por un lado se ha estimado que después de salir del país, la obra fue llevada por sus hurtadores de México a Estados Unidos. Incluso que en 2002 Wanda de Guebriant del Archive Matisse recibió noticias de la venta de la obra en México por 740.000 dólares. Otros afirman que la obra pasó directo de Venezuela a Estados Unidos. Otros informan que fue ofrecida en Miami al galerista venezolano Genaro Ambrosino, quien alerta sobre la posible obra falsa que debía entonces reposar en la colección del Maccsi. Finalmente, en 2012 en esta misma ciudad compradores encubiertos de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) negocian la compra de la obra. Coartada con la que lograron capturar a los secuestradores[3] y concretar la recuperación. La pieza encontrada coincide con la desaparecida del Museo de Arte Contemporáneo. Sin embargo, se inició un proceso de autentificación para verificar que efectivamente se trata del original perdido: “[…] John Elderfield, curador jubilado del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y experto en Matisse, fue llamado a testificar en el juicio por la Fiscalía Federal de Florida, Estados Unidos, para autentificar el cuadro. "Francamente, me parece que lo que vi es real", le dijo Elderfield a Wanda de Guebriant del Archives Matisse y la única experta autorizada en certificar una obra del creador.” [4]  

Sobre la obra original y el patrimonio 
Inevitablemente, toda obra patrimonial sustraídase expone a la exportación ilegal, y por consiguiente a la venta ilegal y cambio de propietario, sin descartar el deterioro físico; tales riesgos ocasionan daños morales, y en el peor de los casos, la total pérdida patrimonial. La desincorporación ilegítima del patrimonio de un país para ser vendida, dentro o fuera de las fronteras, introduce la obra en un mercado clandestino en el que no puede circular ni ofrecerse de manera libre. La obra fue comprada por 480.000 dólares, valorada posteriormente en 3.000.000 dólares y en la última oferta realizada por sus hurtadores en 1.500.000 dólares.   
La obra original reviste una condición áurica, insustituible, que convierte el acto de apreciación, en un momento de goce estético único. Al respecto señala Lumley “paradójicamente la gran explosión de reproducciones (postales, pósters, anuncios, programas de televisión) ha reforzado el aura de autenticidad que subyace en el original y, por tanto, el valor en concreto de la contemplación en persona”.[6]  Tal es el privilegio del encuentro con la Odalisca con pantalón rojo,  que aún hoy tiene rotunda presencia en el arte contemporáneo, y la posibilidad de celebrar la recuperación de un patrimonio cultural, en ella simbolizado. Afortunadamente todo este proceso se ha cerrado con la devolución de la Odalisca con pantalón rojo a las salas del MACC en el 2014. Ha quedado en el mito colectivo quién y cómo se sustrajo el original, y se cambió éste por la copia. No se establecieron responsabilidades internas.




[1] Según datos recabados desde 1987 a 1990, los veinte cuadros más cotizados en las subastas Sotheby´s y Christie´s corresponden a Vincent Van Gogh, Claude Monet, Pablo Picasso, Auguste Renoir y Paul Gauguin. En: Hernández Hernández, Francisca. El museo como espacio de comunicación, Ediciones Trea, Asturias-España, 1998, p. 134.
[2] En auxilio al Instituto del Patrimonio Cultural, respaldan las atribuciones que tiene: el Comité de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, el Cuerpo de Investigaciones Científica, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), entes canalizadores de las situaciones conflictivas asociadas al Patrimonio Cultural. Desde el ámbito internacional, acuerdos  internacionales suscriben las acciones correspondientes al caso, entre ellos, La Convención (1970) aprobada por la Unesco sobre las medidas a tomar para prohibir la importación, exportación y transferencia ilícita de bienes culturales, y el Convenio de Unidroit (1995) para los bienes robados o exportados ilícitamente.
[3] Quedan como responsables de la venta ilegal el cubano Pedro Antonio Marcuello Guzmán y la mexicana María Martha Elisa Ornelas Lazo.
[4] Falcón, Dubraska. “La Odalisca con pantalón rojo de Matisse regresa a Caracas”. Según el Instituto del Patrimonio Cultural, la obra llegará al país este mes. Caracas, El Universal, viernes 8 de febrero de 2013.
[5] Según la base de datos de “Art Losser Register” (Registro de arte perdido), para 1998 se habían declarado robadas o desaparecidas ciento tres obras de Matisse, encabezando esta misma lista Pablo Picasso, Joan Miró,  Marc Chagall y Salvador Dalí.
[6] Lumley, R. (ed): The museum time-Machine: putting cultures on display. Londres, Routledge, 1988, p. 15.