domingo, 19 de febrero de 2012

AUGUSTE HERBIN (Quiévy, 1882 - París, 1960)





Texto publicado en el tríptico
AUGUSTE HERBIN
Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez, Caracas
Inauguración 31 de marzo de 2006 Exposición Nro 59 Catálogo Nro 31 Textos Anny Bello Coordinación Anny Bello Museografía Daniel Hernández Conservación Luis Quintero / José Navas Registro Ana María Moreno Coordinación editorial Katherine Chacón Diseño gráfico Álvaro Arocha Paz Castillo Fotografías Carlos Lozada / Carlos Germán Rojas Corrección de textos Katherine Chacón / Susana Benko Impresión La Galaxia Edición 1000 ejemplares Depósito Legal CG5762006614

Auguste Herbin fue un artista ampliamente comprometido con el arte de su tiempo. Se paseó por las distintas tendencias del arte moderno, como el fauvismo y el cubismo. Del fauvismo obtuvo el dominio del color y del cubismo su afición por el estudio de la composición y la síntesis geométrica de las formas naturales. Sin embargo, su obra evoluciona a un tipo de arte completamente geométrico hasta plegarse a la tendencia abstraccionista  después de 1910. Al estallar la Primera Guerra Mundial, Herbin es consignado a realizar trabajos especiales como la decoración de la capilla del campo de artillería de Mailly-en-Champagne y el camuflaje de aviones. A pesar de estas difíciles circunstancias históricas, continuó activo en el mundo de las artes, organizando en 1919 el primer Salón de los Surindependientes.
   Entre 1922 y 1926 vuelve temporalmente a la figuración, pero luego regresa de manera definitiva a la abstracción en 1927. A partir de esta fecha su obra tiene una considerable influencia del neoplasticismo de Piet Mondrian que se verá reflejada en la inclinación por el estudio del color, la forma y la composición.
   En París de 1931, junto a Theo van Doesburg, Naum Gabo, Piet Mondrian, Georges Vantongerloo y Antoine Pevsner funda la asociación Abstracción-Creación, grupo que desde su creación y hasta 1936, organizó exposiciones para difundir el arte concreto o no objetivo -otra denominación del arte abstracto- y publicó anualmente la revista Abstracción Creación, arte no figurativo.
   Después de la Segunda Guerra Mundial, Herbin participó junto al pintor Félix del Marle en la creación del Salón Nuevas Realidades que se organizó regularmente desde 1946 hasta 1956, encargándose también de la redacción de su primer manifiesto en 1948. Esta agrupación reunía a artistas de distintas tendencias abstractas para promover sus obras en medio de una Francia que aún mantenía cierta reticencia por este tipo de arte.
   Con el apoyo de la Galería Lydia Conti, publicó en 1949 el libro El arte no figurativo y no objetivo, en el que hizo la propuesta de su “alfabeto plástico” que ya venía madurando desde 1943, el cual consistía en un modelo para la obra pictórica de relaciones entre las letras, las formas geométricas, el color y los sonidos.
   Herbin sufre un ataque de hemiplejia en 1953 dejándole secuelas que le dificultaron la capacidad motora en su mano derecha. Aún así, logró un rápido re-aprendizaje de su mano izquierda con la que continuó pintando. Entre 1954 y 1957 firma un contrato de exclusividad con la Galería Denise René que consistía en el beneficio de “porcentaje de ventas sobre las obras, […] honorarios profesionales […] e insumos necesarios para la producción de sus piezas.[1] En esta galería -tanto en sus sedes de París como de Nueva York- expone individualmente  y en colectivas.
   Precisamente, el álbum Herbin Nº 5 fue editado interrumpidamente por Ediciones Denise René, entre 1959 y 1960, debido a la muerte del artista acaecida en 1959. La impresión de las serigrafías fue realizada en el Taller Arcay y la de los textos que acompañan el álbum por el maestro impresor Emmanuel Guillot.

Álbum de Auguste Herbin, ejemplo de su alfabeto plástico


El grupo de doce obras serigráficas a la que nos referimos y que forman parte del álbum Herbin Nro 5 de la colección permanente del Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez/Fundación Museos Nacionales, en Caracas, recoge sucintamente el concepto plástico de Herbin sobre la pintura. Para este artista el color lo contiene todo, “se manifiesta espiritualmente: de la oscuridad a la luz, por el espectro, por el arcoiris y por el prisma; materialmente: del negro al blanco e inversamente al pasar a todos los colores de la naturaleza, del reino humano, animal, vegetal y mineral”.[2]
Considera “el azul [como] el color más cercano a las tinieblas y el principio de oscuridad, mientras que el amarillo es el principio luminoso porque es el color más próximo a la luz”, siendo el blanco el principio y el negro el fin, por lo absoluto de la luz en uno y de su ausencia en el otro. Continúa con su estructura cromática y sus relaciones: “la alianza directa del azul y el amarillo produce verde, color externo del reino vegetal. La alianza indirecta del amarillo y el azul produce el púrpura, alma de la carne, la sangre, el color interior del reino humano y animal”.[3] Así, el arte de Herbin presenta un discurso simbólico muy personal que bien explicó a través de su tratado teórico.
Yendo aún más lejos, Herbin estimó la unión del color, lo claro y lo oscuro y las formas geométricas con los sonidos de la escala musical y las letras del alfabeto. Sus últimos trabajos los titula por ejemplo: Mediodía, si la obra tiene preponderancia de amarillos y verdes, colores más cercanos a la luz o, Medianoche, si el azul y el negro dominan la composición.
En la obra Fin, el fondo negro de la composición remite a la letra V. Sobre ese fondo, delgados rectángulos están en desequilibrio sobre un círculo que sirve de base. Las notas SOL y el FA, y la letra R son las más cercanas a estas figuras de color azul claro. Alrededor de ellas hay otros triángulos y pequeños círculos rojos y anaranjados rojizos. La combinación de estas formas y colores están asociadas a las sonoridades del RE y el DO. La letra E es la del rojo y la F la del anarajando rojizo.
Estás asociaciones están regidas por una visión muy particular del artista, que encuentra en la música una de las formas artísticas más abstractas, adecuada a sus planteamientos plásticos. Pese a que Herbin busca abstraerse de la naturaleza, vuelve a ella por la relación temática que logra con el título de sus obras. Continuando con Fin, las figuras azules representan la oscuridad y, el rojo y anarajando aluden a la vida. En general, la composición remite a un derrumbe de esas figuras que se intuye estaban en débil equilibrio.   
De esta manera, su arte propone una rica experiencia sinestésica en la que vincula en un solo objeto sensaciones alusivas a varios sentidos integrando las artes (música, pintura, letras) en un lenguaje único y universal. Su experiencia sirvió de inspiración a varios artistas, entre ellos a Víctor Vasarely quien se basó en su modelo plástico para estructurar algunas de las combinaciones correspondientes a la etapa conocida como el “Folklore Planetario”. Desafortunadamente, a pesar de haber sido un importante teórico y exponente de la abstracción geométrica, su trabajo es uno de los menos difundidos. Muere en 1959 dejando, un año antes, el proyecto para la construcción de un museo dedicado a sus obras.   

Texto: Anny Bello


[1] Susana Benko. “Denise René, la persona, la galería”. En: Donación Denise René. Siete maestros del geometrismo. Colección Museo Carlos Cruz-Diez. Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez. Caracas, 2004, p. 9.
[2] Álbum Herbin N° 5. Ediciones Denise René, París, 1960.
[3] Gloria Carnevali. “Herbin”. En: Herbin. Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, Caracas, 1978, s/p.











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